Ángeles Espinosa: comprender Oriente Medio más allá de los titulares

La reconocida periodista y corresponsal internacional conversa con estudiantes de distintos centros educativos sobre democracia, libertad, mujeres, conflictos y periodismo en una entrevista para Sapere Aude

En un mundo marcado por conflictos internacionales, tensiones políticas y una constante sobreinformación, comprender la realidad exige algo más que titulares fugaces. Requiere contexto, conocimiento y, sobre todo, voces capaces de narrar los acontecimientos desde dentro. Pocas periodistas españolas reúnen esa experiencia con tanta profundidad como Ángeles Espinosa, corresponsal durante décadas en algunos de los escenarios más complejos de Oriente Medio.

Dentro del proyecto colaborativo de la revista educativa Sapere Aude, alumnado de distintos centros tuvo la oportunidad de dialogar con una de las figuras más relevantes del periodismo internacional español. En el encuentro participaron estudiantes y docentes del IES Maestro Gonzalo Korreas (Jaraíz de la Vera), IES Quercus (Malpartida de Plasencia), IES Sierra de Santa Bárbara y la Escuela Oficial de Idiomas de Plasencia, quienes formularon preguntas centradas tanto en la trayectoria profesional de la periodista como en cuestiones relacionadas con los derechos humanos, el papel de las mujeres, la democracia o la transformación del periodismo.

La entrevista no solo permitió acercarse al recorrido vital de Espinosa, sino también descubrir una mirada profundamente humana sobre regiones frecuentemente reducidas a conflictos bélicos o estereotipos culturales.

¿Quién es Ángeles Espinosa?

Ángeles Espinosa es una de las periodistas españolas más prestigiosas en el ámbito de la información internacional. Especializada en Oriente Medio, ha desarrollado gran parte de su carrera como corresponsal del diario El País, cubriendo algunos de los acontecimientos más relevantes de las últimas décadas en países como Irán, Irak, Afganistán, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos.

Su trabajo se ha caracterizado por ofrecer una visión rigurosa y cercana de las sociedades árabes y musulmanas, alejándose de simplificaciones y centrando muchas de sus crónicas en las historias humanas que se esconden tras los grandes conflictos políticos. Especialmente reconocida por sus reportajes sobre la situación de las mujeres en Oriente Próximo, Espinosa ha combinado el análisis geopolítico con el relato cotidiano de quienes viven las consecuencias de las guerras, las restricciones políticas o las desigualdades sociales.

Además de su labor periodística, ha publicado varios libros fruto de sus experiencias como corresponsal, consolidándose como una de las voces más autorizadas del periodismo internacional en España.

A lo largo de la conversación mantenida con el alumnado de Sapere Aude, Ángeles Espinosa respondió con cercanía, sinceridad y profundidad a cuestiones complejas que invitan a reflexionar sobre el mundo actual.

ENTREVISTA

  1. IES MAESTRO GONZALO KORREAS. ¿Existe un deseo universal de libertad o proyectamos nuestras propias necesidades sobre otras sociedades?

Ángeles Espinosa (A.E.): Ángeles Espinosa reconoce que se trata de una de las cuestiones más complejas y profundas planteadas durante el encuentro. Tras décadas de experiencia en países marcados por sistemas políticos muy distintos a los occidentales, considera difícil ofrecer una respuesta absoluta, aunque sí comparte una convicción nacida de la observación directa.

Desde su perspectiva, quienes defienden los derechos humanos tienden a entender la libertad como una aspiración universal. A lo largo de su carrera ha encontrado activistas en prácticamente todos los países donde ha trabajado, personas que, independientemente de su cultura o religión, reclaman derechos básicos como la libertad de expresión, el derecho de reunión o la igualdad jurídica.

La periodista señala que, mientras en Europa muchos de estos derechos se consideran asumidos y el debate social gira hacia otras reivindicaciones, como el acceso a la vivienda o determinadas políticas sociales, en muchos países de Oriente Medio aún persisten luchas relacionadas con libertades fundamentales.

No obstante, Espinosa evita simplificaciones. Reconoce que existen gobiernos autoritarios que justifican ciertas limitaciones apelando a cuestiones culturales o religiosas, aunque en muchas ocasiones —afirma— esas restricciones esconden intereses políticos. En cualquier caso, la corresponsal sostiene que suele percibir una distancia considerable entre las aspiraciones de buena parte de la ciudadanía y aquello que sus dirigentes están dispuestos a permitir.

Su experiencia personal también le lleva a observar un fenómeno significativo: muchas personas desean emigrar a países donde existen mayores garantías democráticas y libertades consolidadas, mientras resulta poco frecuente encontrar el movimiento inverso. Para Espinosa, este hecho puede interpretarse como un indicio de que ciertos derechos y libertades son valorados mucho más allá de las fronteras occidentales.

2. ¿Qué responsabilidad tienen los medios de comunicación en la protección de los valores democráticos?

A.E.: Para Ángeles Espinosa, el papel de los medios de comunicación resulta esencial en cualquier democracia. Considera que una sociedad difícilmente puede llamarse democrática si no existe libertad de expresión y acceso a una información plural y veraz.

La periodista explica que los medios no solo transmiten noticias, sino que permiten a la ciudadanía comprender la realidad y construir opiniones fundamentadas a partir de hechos contrastados, no únicamente de emociones o percepciones subjetivas. En su opinión, una democracia sólida necesita ciudadanos informados capaces de interpretar críticamente lo que sucede a su alrededor.

Sin embargo, Espinosa reconoce que el periodismo atraviesa un momento especialmente complejo. La transformación tecnológica y el auge de las redes sociales han modificado profundamente el consumo informativo, generando nuevos desafíos. Entre ellos, destaca la creciente confusión entre información y opinión, algo que considera especialmente preocupante.

A su juicio, los hechos deben sustentarse siempre en evidencias verificables, mientras que las opiniones, aunque completamente legítimas, deberían construirse desde el conocimiento y no desde impulsos emocionales o desinformación.

Durante la entrevista, la corresponsal compartió una definición muy personal de democracia, sencilla pero contundente: para ella, un sistema democrático es aquel en el que una persona puede expresar libremente sus ideas sin temor a ser encarcelada. Una reflexión que, según recordó, sigue siendo imposible en numerosos países del mundo.

3. Después de años trabajando en Oriente Medio, ¿cómo influyó el uso obligatorio del velo en su experiencia personal y profesional?

A.E.: Ángeles Espinosa invita a reflexionar sobre un asunto que, en su opinión, suele interpretarse desde perspectivas excesivamente simplificadas en Occidente. Considera que existe una fijación desproporcionada con el velo islámico, convertido frecuentemente en símbolo absoluto de opresión femenina, cuando la realidad es mucho más compleja.

Durante sus años trabajando en países como Irán, la periodista tuvo que adaptarse a las normas locales, entre ellas la obligatoriedad de vestir determinadas prendas y cubrirse el cabello. Lejos de interpretarlo únicamente como una experiencia individual, Espinosa contextualiza esta imposición dentro de un sistema político concreto.

La corresponsal distingue claramente entre el islam como religión y el islamismo entendido como ideología política. Según explica, el problema no reside necesariamente en las creencias religiosas, sino en el uso político de la religión para controlar la vida pública y privada de las personas. En países como Irán o Afganistán, donde determinadas normas de vestimenta están impuestas legalmente, el velo deja de ser una elección para convertirse en una obligación institucional.

Además, insiste en la necesidad de evitar generalizaciones. Recuerda que no todas las mujeres musulmanas viven su relación con el velo de la misma manera ni todas las sociedades islámicas funcionan bajo las mismas dinámicas. Reducir una realidad tan diversa a un único símbolo —afirma— impide comprender verdaderamente la complejidad social y cultural de estas regiones.

 4. ¿Cuál ha sido el momento más impactante de su trayectoria profesional?

A.E: Después de casi cuatro décadas ejerciendo el periodismo internacional, Ángeles Espinosa reconoce que elegir un único momento resulta prácticamente imposible. Su carrera ha transcurrido entre guerras, revoluciones, crisis humanitarias y profundas transformaciones políticas. Sin embargo, al mirar atrás, admite que los recuerdos que permanecen con más fuerza no son necesariamente los más violentos, sino aquellos en los que pudo observar destellos de esperanza en medio de escenarios devastados.

Uno de esos episodios tuvo lugar en Afganistán, tras la caída del régimen talibán en 2001. La periodista recuerda la sensación colectiva de alivio que encontró en Kabul, una ciudad exhausta después de décadas marcadas por la guerra y la represión. Más allá de las imágenes habituales asociadas al conflicto, lo que más le impresionó fue contemplar cómo pequeños gestos cotidianos adquirían un significado enorme: hombres que acudían al barbero para afeitarse unas barbas que habían estado obligados a llevar o familias que recuperaban cierta normalidad tras años de miedo.

Otro recuerdo especialmente significativo para Espinosa fue la caída del régimen de Sadam Husein en Irak, un país por el que siempre ha sentido un vínculo emocional especial, al tratarse de uno de los primeros lugares a los que viajó como enviada especial. Recuerda la alegría espontánea de muchas personas que salían a las calles sin saber aún qué sucedería después, pero celebrando el final de una dictadura que había condicionado sus vidas durante años.

Sin embargo, la periodista introduce siempre una mirada matizada: esas escenas de esperanza inicial acabarían viéndose eclipsadas por nuevos conflictos y periodos de inestabilidad. Precisamente por eso, considera que el periodismo debe evitar lecturas simplistas y explicar tanto la emoción inmediata como las consecuencias posteriores de los acontecimientos.

5. El matrimonio infantil sigue siendo una realidad en muchos lugares del mundo. ¿Ha sentido que su trabajo periodístico puede ayudar a visibilizar o combatir esta situación?

A.E.:Ángeles Espinosa afronta esta cuestión con cautela y sensibilidad, consciente de la dureza del tema y de la facilidad con la que ciertos problemas pueden caer en simplificaciones culturales o prejuicios.

En primer lugar, insiste en evitar la idea de que el matrimonio infantil pertenece exclusivamente al mundo islámico. Aunque reconoce haber documentado casos en países como Afganistán, Yemen, Arabia Saudí o Irán, recuerda que esta práctica también está presente en otros lugares del mundo, incluidos países no musulmanes, y que históricamente muchas sociedades occidentales también convivieron con ella.

Desde su experiencia como corresponsal, explica que, en numerosos casos, estas situaciones están profundamente ligadas a la pobreza extrema. Recuerda especialmente algunas coberturas realizadas en Afganistán tras el regreso de los talibanes al poder en 2021, donde familias enteras sobrevivían en condiciones límite. En esos contextos, algunos padres entregaban a sus hijas en matrimonio como una medida desesperada de supervivencia, convencidos de que, al menos, podrían garantizarles alimento o cierta estabilidad económica.

Aunque subraya que nada de esto reduce la gravedad del problema, insiste en que comprender las causas resulta esencial para abordarlo desde una perspectiva humana y no únicamente moralizante.

Espinosa reconoce que sería pretencioso afirmar que una periodista puede cambiar por sí sola estas realidades, aunque sí cree firmemente en el poder de dar voz a quienes normalmente permanecen invisibles. Como ejemplo, recuerda el caso de una niña saudí de apenas doce años obligada a casarse con un hombre mucho mayor. La difusión mediática de aquella historia, impulsada inicialmente por la propia madre de la menor en la prensa local, contribuyó a generar presión social y abrir un debate legal en Arabia Saudí.

La periodista sostiene que el periodismo no siempre transforma directamente la realidad, pero sí puede ayudar a que determinadas injusticias dejen de permanecer ocultas.

 6. ¿Cómo ha cambiado el periodismo desde que comenzó su carrera?

A.E: Si hay una palabra que Ángeles Espinosa utiliza para describir la evolución del periodismo, esa es “aceleración”. La tecnología —explica— ha transformado radicalmente la forma de informar y de trabajar sobre el terreno.

La periodista compara sus primeras coberturas internacionales con las actuales para mostrar el enorme cambio experimentado. Durante la Guerra del Golfo de 1991, enviar una crónica podía implicar días de desplazamientos, dificultades logísticas y largos periodos sin comunicación inmediata con la redacción. En aquel contexto, el periodista disponía de más tiempo para observar, reflexionar y elaborar sus textos.

Sin embargo, con el avance de las telecomunicaciones y la aparición de internet, el oficio se volvió mucho más inmediato. Recuerda cómo los teléfonos satélite y las primeras conexiones móviles revolucionaron la profesión, permitiendo transmitir información prácticamente desde cualquier lugar del mundo.

Hoy, afirma, el trabajo del corresponsal ya no consiste únicamente en investigar y escribir una crónica: también debe alimentar redes sociales, mantener actualizaciones constantes y responder a una audiencia que demanda información prácticamente en tiempo real.

Aunque reconoce los enormes beneficios tecnológicos —como el acceso rápido a documentación o datos históricos—, también muestra cierta preocupación. En su opinión, la velocidad puede conducir a una cierta superficialidad informativa, donde falta tiempo para contextualizar los hechos y explicar verdaderamente qué está ocurriendo.

Para Espinosa, el papel del periodismo no debería consistir solo en contar cada detalle inmediato de una guerra o una crisis, sino en ayudar al lector a comprender las causas, consecuencias y dimensiones humanas de los acontecimientos.

7. ¿Ha vivido alguna experiencia personal que cambiara su visión sobre las personas de Oriente Próximo?

A.E.: Más que un cambio brusco de perspectiva, Ángeles Espinosa explica que su visión sobre Oriente Próximo fue transformándose poco a poco, a medida que conocía personas y convivía con distintas comunidades a lo largo de los años.

La periodista reconoce que una de las enseñanzas más importantes de su experiencia ha sido descubrir hasta qué punto existen estereotipos simplificadores desde Occidente hacia estas regiones. En muchas ocasiones —explica— tendemos a observar Oriente Medio únicamente a través del prisma del conflicto, la religión o la violencia, olvidando la dimensión cotidiana y humana de quienes viven allí.

Uno de los aspectos que más le ha impresionado siempre es la hospitalidad. Relata cómo, incluso en lugares extremadamente humildes, familias con muy pocos recursos la recibían en sus casas, compartiendo alimentos o tiempo pese a disponer apenas de lo imprescindible.

Lejos de idealizar estas sociedades, Espinosa insiste en evitar generalizaciones: como en cualquier país, existen personas generosas y otras no tanto. Sin embargo, considera que ese contacto directo con comunidades alejadas de los focos mediáticos le permitió desmontar muchos prejuicios y comprender que, más allá de diferencias culturales, las preocupaciones humanas suelen ser mucho más parecidas de lo que imaginamos.

8. ¿Qué le llevó a escribir libros sobre mujeres y conflictos en Oriente Próximo?

A.E.: La publicación de libros no formaba inicialmente parte de sus planes, admite Ángeles Espinosa. De hecho, muchos de ellos nacieron casi de forma accidental, impulsados por experiencias personales demasiado intensas como para quedar únicamente reflejadas en artículos periodísticos.

Uno de sus primeros libros surgió tras la guerra de Irak de 2003, una cobertura que tanto ella como otros compañeros vivieron con enorme intensidad emocional. Después de semanas trabajando en condiciones extremas, decidieron reconstruir conjuntamente aquella experiencia, incorporando detalles personales y vivencias que, por razones de espacio o enfoque, no habían aparecido en sus crónicas para el periódico.

En el caso de Arabia Saudí, el proceso fue diferente. Durante años rechazó la idea por falta de tiempo, hasta que finalmente aceptó el reto. El resultado fue un libro que buscaba acercar al lector español a un país profundamente desconocido, especialmente en un momento en el que todavía permanecía muy cerrado al exterior.

Espinosa recuerda incluso las enormes restricciones que existían décadas atrás, cuando las mujeres solteras tenían dificultades para obtener visados y ejercer determinadas actividades profesionales. Comparar aquella realidad con los cambios recientes del país le permite comprender mejor la velocidad de algunas transformaciones sociales.

Eso sí, reconoce que escribir libros exige un enorme esfuerzo y sacrificio personal, aunque también le ha proporcionado algunas de las mayores satisfacciones de su carrera.

9. ¿Qué opinión tiene sobre la posición de España ante la guerra en Oriente Medio?

A. E.: Consciente del carácter especialmente delicado de esta pregunta, Ángeles Espinosa responde desde una posición prudente, recordando que su especialidad no es la política nacional española, sino la cobertura internacional. No obstante, considera inevitable analizar ciertos conflictos desde el prisma del derecho internacional, algo que, en su opinión, debería estar siempre presente al valorar cualquier guerra.

La periodista explica que, tras las grandes tragedias del siglo XX, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, la comunidad internacional impulsó mecanismos legales destinados a regular las relaciones entre los Estados y limitar el recurso unilateral a la violencia. Organismos como Naciones Unidas o tratados internacionales surgieron precisamente para evitar que los conflictos dependieran únicamente de la voluntad de los países más poderosos.

Desde esta perspectiva, Espinosa defiende que cualquier intervención militar debe estar respaldada por una legalidad internacional clara. Más allá de las posiciones ideológicas individuales, considera importante preguntarse siempre si las decisiones políticas respetan esas normas colectivas o si, por el contrario, las debilitan.

En este sentido, sostiene que la postura de un país puede interpretarse como coherente cuando se fundamenta en la defensa de principios jurídicos previamente acordados a nivel internacional. Para la periodista, el verdadero problema aparece cuando las reglas dejan de aplicarse de forma consistente, ya que eso contribuye a erosionar la confianza en instituciones creadas precisamente para prevenir nuevos conflictos.

Más allá del debate político concreto, Espinosa insiste en que la ciudadanía debería acostumbrarse a analizar las guerras no solo desde la emoción inmediata o la simpatía hacia unos actores determinados, sino también desde cuestiones relacionadas con la legalidad, la responsabilidad internacional y las consecuencias humanas de las decisiones tomadas.

10. ¿Crees que los jóvenes tienen suficientes herramientas para participar activamente en política y comprender los riesgos a los que se enfrenta la democracia?

A.E.: Lejos de ofrecer una respuesta categórica, Ángeles Espinosa admite que esta fue probablemente una de las preguntas más difíciles de toda la entrevista. Desde la sinceridad, reconoce que quizá sean los propios jóvenes quienes mejor puedan responder hasta qué punto se sienten implicados en la vida política actual.

Sin embargo, la periodista sí comparte una reflexión optimista sobre las posibilidades de las nuevas generaciones. En comparación con épocas anteriores, considera que hoy los jóvenes cuentan con un acceso extraordinario a la información. Internet, los medios internacionales, las redes sociales o incluso herramientas tecnológicas emergentes permiten consultar fuentes muy diversas y acercarse a debates globales con una facilidad impensable hace apenas unas décadas.

No obstante, Espinosa matiza que disponer de herramientas no garantiza automáticamente el compromiso. Para ella, el elemento decisivo continúa siendo el interés personal. Cuando algo realmente preocupa —afirma—, los jóvenes investigan, preguntan, debaten y buscan respuestas. El problema aparece cuando determinados asuntos parecen demasiado lejanos o desconectados de la vida cotidiana.

La corresponsal también rechaza ciertos discursos pesimistas que presentan a las nuevas generaciones como apáticas o indiferentes. A partir de las experiencias que ha tenido con estudiantes, familiares jóvenes o personas de distintas edades, afirma no sentirse identificada con esa imagen negativa.

Más bien al contrario, percibe curiosidad, sensibilidad e inquietud en muchos jóvenes, aunque reconoce que los canales de participación política han cambiado y probablemente ya no se parezcan a los de generaciones anteriores. Para Espinosa, la clave reside en que los jóvenes entiendan que las democracias también les pertenecen y que su implicación resulta esencial, ya que serán ellos quienes afronten los retos políticos y sociales del futuro.

11. ¿Qué consejos daría a los jóvenes que quieren convertirse en corresponsales internacionales?

A.E.: Después de toda una vida recorriendo algunos de los escenarios más complejos del planeta, Ángeles Espinosa considera que el periodismo internacional exige mucho más que interés por la actualidad o ganas de viajar. Para ella, convertirse en corresponsal implica asumir una profesión profundamente vocacional, donde la curiosidad y la capacidad de comprender al otro resultan fundamentales.

Uno de los primeros consejos que ofrece es mantener siempre una actitud abierta hacia otras culturas. Explica que cubrir información internacional requiere abandonar prejuicios y aprender a observar sociedades distintas desde el respeto y el interés genuino, evitando interpretarlas únicamente desde parámetros occidentales.

También insiste en la importancia de la formación. Aprender idiomas, leer constantemente, comprender la historia y desarrollar capacidad de análisis son herramientas esenciales para cualquier periodista que aspire a explicar conflictos complejos. En su opinión, informar bien implica conocer profundamente los contextos políticos, sociales y culturales de los lugares sobre los que se escribe.

Pero quizá uno de los aprendizajes más importantes que ha extraído de su experiencia sea el valor de escuchar. A lo largo de los años ha descubierto que las historias más relevantes no siempre aparecen en despachos oficiales o ruedas de prensa, sino en conversaciones con personas anónimas que viven directamente las consecuencias de guerras, restricciones o transformaciones políticas.

Espinosa también recuerda que esta profesión exige paciencia y resistencia emocional. No siempre existen oportunidades inmediatas ni trayectorias sencillas, y muchas veces el trabajo periodístico se desarrolla en condiciones difíciles o emocionalmente exigentes. Aun así, considera que pocas profesiones ofrecen el privilegio de comprender tan profundamente la complejidad del mundo.

12. ¿Por qué es tan importante contextualizar las guerras y los conflictos internacionales?

A.E.: Para Ángeles Espinosa, una de las mayores responsabilidades del periodismo consiste precisamente en aportar contexto. En un momento marcado por la rapidez informativa y el consumo constante de titulares, considera que existe el riesgo de recibir enormes cantidades de datos sin llegar realmente a comprender qué está sucediendo.

La periodista señala que una guerra no puede entenderse únicamente observando imágenes de destrucción o cifras de víctimas. Detrás de cada conflicto existen décadas de tensiones políticas, intereses estratégicos, decisiones internacionales y realidades sociales complejas que rara vez caben en una noticia breve.

Desde su experiencia como corresponsal, defiende que el periodismo debe ayudar al lector a formular preguntas fundamentales: quién impulsa el conflicto, quién lo sufre, qué intereses existen detrás o por qué determinadas regiones viven situaciones de violencia recurrente.

Espinosa reconoce que las nuevas tecnologías han permitido acceder a información casi instantánea desde cualquier lugar del planeta, pero teme que esa misma rapidez esté reduciendo el tiempo necesario para analizar y reflexionar. Como ciudadana, admite que no necesita conocer al minuto cada detalle técnico de una guerra; lo verdaderamente importante —afirma— es comprender sus causas y consecuencias humanas.

Por ello, reivindica un periodismo más pausado y explicativo, capaz de ayudar a interpretar la realidad en lugar de simplemente acumular acontecimientos.

 13. ¿Qué le gustaría que los jóvenes comprendieran realmente sobre Oriente Medio?

A.E.: Si tuviera que transmitir una sola idea a las nuevas generaciones, Ángeles Espinosa pediría evitar las simplificaciones. Después de tantos años trabajando en la región, considera que uno de los mayores errores consiste en hablar de Oriente Medio como si se tratara de una realidad homogénea, cuando en realidad reúne sociedades extraordinariamente diversas.

La periodista insiste en que no existe un único “mundo árabe” ni una única forma de vivir el islam. Países aparentemente cercanos geográficamente pueden funcionar de maneras completamente distintas en lo político, social o cultural. Reducirlos únicamente a guerras, fanatismo religioso o violencia implica ignorar millones de historias cotidianas profundamente humanas.

Además, Espinosa considera importante recordar que muchas personas de estas regiones conocen mucho más sobre Europa o España de lo que habitualmente ocurre a la inversa. Esa asimetría cultural —explica— alimenta numerosos prejuicios y dificulta la comprensión mutua.

Precisamente por eso, anima a los jóvenes a acercarse a otras realidades desde la curiosidad y el pensamiento crítico, evitando quedarse únicamente con imágenes superficiales o estereotipos repetidos en redes sociales y medios de comunicación.

Comprender Oriente Medio —sostiene— requiere tiempo, contexto y, sobre todo, disposición para escuchar a quienes viven allí.

14. Después de tantos años cubriendo conflictos, ¿qué idea conserva sobre el ser humano?

A.E.: A pesar de haber sido testigo de guerras, desplazamientos forzosos, pobreza extrema y enormes injusticias, Ángeles Espinosa conserva una mirada sorprendentemente esperanzadora sobre las personas. Su experiencia profesional no la ha llevado al pesimismo, sino a una comprensión más profunda de las contradicciones humanas.

La periodista reconoce que en todos los países ha conocido personas capaces de actuar desde la violencia, el fanatismo o la intolerancia. Sin embargo, también afirma haber encontrado innumerables muestras de solidaridad, generosidad y empatía, incluso en lugares donde las condiciones de vida eran extremadamente difíciles.

Recuerda especialmente la hospitalidad recibida en aldeas humildes de Afganistán, Pakistán o distintos países de Oriente Próximo, donde familias con recursos mínimos compartían lo poco que tenían con una persona desconocida. Esos gestos cotidianos, aparentemente pequeños, terminaron transformando su forma de mirar el mundo.

Espinosa insiste en no idealizar ninguna sociedad, pero sí extrae una conclusión clara: más allá de ideologías, fronteras o diferencias culturales, los seres humanos comparten preocupaciones profundamente similares. El deseo de proteger a la familia, vivir con dignidad, encontrar estabilidad o aspirar a un futuro mejor aparece prácticamente en cualquier lugar.

Quizá por eso, después de tantos años recorriendo escenarios de conflicto, sigue creyendo que las personas se parecen mucho más entre sí de lo que solemos imaginar.

 

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