Si lo miras desde un punto de vista superficial, la obra apenas tiene nada que ver con ellos, con sus inquietudes ni con su realidad social.
Y, sin embargo, este grupo de segundo de Bachillerato de Artes Escénicas del IES Sierra de Santa Bárbara se entusiasmó, desde el primer momento, con la propuesta de Lorca.
El proceso se concibió como una experiencia de aprendizaje con la que poner en práctica todos los presupuestos teóricos del área.
Una vez completada la adaptación del texto, con la supresión de algunos personajes y escenas, bajo la dirección de Soledad Falero, se inició el trabajo de mesa. En esas lecturas de esfuerzo compartido para entender texto y el subtexto, Naia, Mariana, Ángela, Alba, Sandra, Sabren Leyre y Andrés se familiarizaron con él y analizaron los objetivos, ideales, deseos y frustraciones de sus personajes.



La verdad es que no resultó nada fácil. Si llegar a construir una figura universal como Bernarda es complejo para cualquier actor profesional, resulta casi un milagro que una alumna adolescente se ponga en su piel y que resulte creíble. Y lo mismo ocurrió con el resto. Para darles vida, hubo que trabajar desde la observación hasta conseguir dotar a cada personaje de una voz, un carisma, unos movimientos y un tono acorde a su complexión escénica.
Cada gesto, cada movimiento fue analizado y corregido hasta reproducir la idea exacta que teníamos de los protagonistas. Aunque, como directora tenía la última palabra, debo confesar que la búsqueda ha sido un trabajo conjunto en el que todo el elenco ha tenido una participación muy activa.