Buenos días, queridos lectores, hoy vamos a realizar una entrevista a la señorita Katniss Everdeen, ganadora de Los Juegos del Hambre de Panem.
—Buenas tardes, señorita Everdeen. ¿Qué tal está?
—Muy bien, gracias por preguntar.
—Bueno, comencemos con la primera pregunta. ¿Cómo ha sido vivir tantos años bajo un totalitarismo tan extremo?
—Realmente duro. Crecer en un entorno privado de necesidades básicas siempre es difícil. En el caso de mi familia y de los vecinos del Distrito 12, desde mi niñez recuerdo la sensación constante de hambre. Nuestro distrito se dedica a la minería y, desde que un accidente causó la muerte de mi padre, el único ingreso de mi familia era el que podía conseguir en el Quemador mediante la caza furtiva. Además, como población, estábamos privados de información, por lo que, a excepción de los tributos de Los Juegos, no sabíamos cómo vivían el resto de los distritos.
—Entiendo. Seguro que un entorno tan complicado acaba con la ilusión de cualquiera. ¿Tenías esperanza de que aquello terminara pronto?
—Sinceramente, mi preocupación inmediata no era si la situación iba a mejorar; solo pensaba en que mi familia debía sobrevivir. Pero, en el fondo, quería luchar cada vez que Gale me decía que escapáramos al bosque.
—¿Podrías contarnos qué fue lo peor de vivir bajo un totalitarismo?
—Para mí, lo peor eran las cosechas: la sensación de no saber si ibas a ser el próximo en abandonar a tu familia. Además, en mi caso era aún más complicado, ya que prácticamente era la cabeza de la familia.
—¿Viviste alguna experiencia que pudieras considerar positiva dentro de ese régimen?
—No. Todas las interacciones estaban condicionadas por el miedo y la violencia. Aunque dentro del distrito tuviéramos nuestra propia rutina, la cambiaría mil veces por una vida más tranquila.
—Bueno, hablando del momento en el que llegaste al Capitolio y tuviste que montar en aquella carroza, ¿qué sentiste al estar expuesta delante de tanta gente con una vida tan distinta a la tuya?
—Al principio sentí odio. Odio hacia toda esa gente que podía permitirse un peinado diferente cada día; odio hacia aquellos que me miraban como si fuera un animal de circo. Luego comprendí que ellos tampoco habían elegido su destino y que simplemente seguían una tradición impuesta. Entonces empecé a sentir el mayor odio de mi vida hacia el presidente, por organizar una masacre de adultos y niños y llamarla “espectáculo”.
—Bueno, señorita Everdeen, gracias por reflejarnos cómo fue ese capítulo de su vida. Esperamos que sirva de referencia para las generaciones actuales. Hasta aquí llega nuestra entrevista. Gracias por acompañarnos hoy.
Katniss Everdeen, la Chica en Llamas, una valiente joven que impuso su voluntad frente a un régimen cruel y autoritario. Gracias por acompañarnos en esta entrevista. Hasta la próxima.