Las mujeres de la actualidad no nacen de la nada: son herederas de una historia larga, compleja y, durante siglos, silenciada. En el mundo grecolatino, las mujeres sostuvieron la vida cotidiana, la familia, la transmisión cultural y los valores, aun cuando la Historia oficial apenas recogió sus nombres.


En Grecia y Roma, muchas mujeres quedaron relegadas, marginadas al ámbito privado, privadas de derechos políticos y de voz pública. Sin embargo, su huella fue decisiva: madres que educaron a ciudadanos (Cornelia, madre de los Graco), trabajadoras del campo y del hogar, sacerdotisas, filósofas, mecenas (Livia Drusila, Aspasia de Mileto…), mujeres que resistieron desde la sombra y, en algunos casos, lograron influir en la vida social, cultural y política de su tiempo.
Hoy, las mujeres alzan la voz en el espacio público, reclaman igualdad, justicia y reconocimiento. Lo que antes fue silencio, ahora es palabra; lo que fue invisibilidad, hoy es lucha por la visibilidad. Las mujeres actuales continúan el camino iniciado por aquellas que, sin derechos ni reconocimiento, abrieron grietas en un sistema que las limitaba.
Este manifiesto reivindica la continuidad entre pasado y presente: reconocer a las mujeres del mundo grecolatino es reconocer el origen de muchas de las conquistas actuales. La igualdad no es un regalo, sino el resultado de siglos de resistencia, esfuerzo y transformación.
Conocer la historia de las mujeres del pasado nos ayuda a comprender el presente y a construir un futuro más justo, porque sin mujeres no hay historia y, sin memoria, no hay progreso.
Desde nuestro conocimiento y nuestro curso, 4º ESO B, declaramos y creemos que:

Deberíamos poder manifestar nuestra opinión sin miedo a que se nos reprima.
Las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres en tomar sus propias decisiones.
Tienen el mismo derecho a dar su opinión sin ser juzgadas.
La mujer ahora tiene un papel más importante en la historia, después de años sin protagonismo.
Debemos comenzar a cambiar el pensamiento para conseguir una sociedad más igualitaria para todos.
Deberíamos poder salir a la calle, a cualquier hora del día, sin miedo a ser atacadas.
No seremos mujeres libres, mientras haya una sometida.
No debemos ser juzgadas por nuestra forma de vestir.
Practicar las mismas actividades deportivas que los hombres sin ser miradas como bichos raros.